domingo, 21 de febrero de 2010

.-La Rubia Y El Fogoso-.

Así se veía el río al zarpar, ya corría un poco.



En el viaje de ida nos acompañó la lluvia.

Armando el campamento


La Rubia y El Fogoso







Fin de la zona navegable, la vegetación tapa totalmente el arroyo






Este sábado nos fuimos desde la ciudad, mas precisamente, desde el puente Mendez Casariego, hasta el arroyo Venerato, hasta donde la vegetación dice basta. Fueron 36 km y nueve horas y cuarenta minutos de travesía, incluyendo el tiempo detenido.
Salimos con corriente a favor, un poquito de viento en contra y lloviendo. La esperanza nuestra era la de que ese viento de poquito se transformase en mucho al regresar, pues tendríamos la corriente del Gualeguaychú en contra, no fue así, no solo que no hubo nada de viento, mucho calor y para colmo, el Gualeguaychú corría mucho mas a esa hora...... jejeje.
No importa, fue un día hermoso, después de llegar al fin navegable del arroyo, regresamos un pequeño tramo y nos bajamos a comer, tomar unos mates y descansar en nuestras hamacas paraguayas colgadas de los árboles.
Yo estrené "El Fogoso", mi calentador de alcohol y mi hamaca paraguaya.
El arroyo como siempre, hermoso, en partes un poco desbordado y con la vegetación muy tupida, una belleza.
Mucha vida en el agua y en los árboles, esto lo hace mas bonito aun.
El estrés quedó enganchado en alguna rama.

lunes, 15 de febrero de 2010

-.Construyendo el trailer para nuestros kayak.-

Ya sé, no me digan nada, hace rato que está construido este trailer, pero bueno, siempre faltaba tiempo para subir las fotos al blog, hoy, y debido a que un amigo necesitaba una idea de como construir, uno me decidí a subir algunas fotos y desde ya, el juego de planos sin los cuales es imposible realizar tamaña obra.....
Bueno, vasta de pelotudeces y miren las fotos.















Sección pintura, nada de soplete ni bi capa, un rodillito y pincel.
La pintura, esmalte sintético para exteriores.

Ojo, acá le falta el paragolpes, va colocado en esos agujeros que se ven en cada extremo del chasis, y permiten entrar en el de forma telescópica.



La faja de goma está cortada de una alfombra, y lo de la punta es espaguéti termocontraible, un detallecito.




Este es el paragolpe, los tubos soldados en los extremos me permiten colocar mástiles con banderas de señalización.


Esta banda es la encargada de sostener las reflectantes y el indicador de velocidad máxima, que para autos y estos trailers es de 80 km/h.



En esta todavía sin la banda reflectora y sin las luces.


Y acá lo tienen amigos, no está tan mal ¿verdad?, y les cuento una cosa, nos ha solucionado muchisimo el tema del transporte, podemos salir con cuatro botes en el trailer y dos sobre el porta equipaje.


¡¡¡¡ME QUEDÓ HER-MOSO!!!!

sábado, 13 de febrero de 2010

.-UN PASEO HASTA EL PUENTE INTERNACIONAL-.

Este sábado 13 de febrero salimos a navegar con Marcelo por el río Uruguay.
Zarpamos de Ñandubaisal y nos dirigimos rumbo al puente internacional.
Fueron casi treinta km, almorzamos en los bloques de hormigón que están uniendo algunos pares de columnas del puente, para desembarcar en ellos debimos trepar una distancia de aproximadamente medio metro.
El río está crecido y es muy difícil encontrar tierra firme.
De regreso nos detuvimos en la playita de las rayas y luego de descansar un rato seguimos viaje.
Se avecinaba una tormenta desde el oeste, por lo que apuramos la navegación para que no nos tome en medio del río.
El mismo viento del oeste nos regaló olas de proa de buena altura para navegarlas y hacer muy divertida nuestra remada.
En el Markopolo las olas pasaban por sobre la cubierta de proa, y eso hace que sea realmente hermoso remar bajo esas condiciones.


Preparándonos para zarpar desde el Ñandubaisal


La bella dama de la isla




El monstruo sigue vivo y será muy difícil eliminarlo.

El cielo empezó a enojarse.









viernes, 12 de febrero de 2010

.-AMANECIENDO EN EL RÍO-.












Hoy 12 de Febrero, cargué el kayak temprano, tenía muchas ganas de remar, hacía catorce días que no remaba por la gran correntáda que tenía nuestro Gualeguaychú, así que a las seis y cuarto de la mañana ya estaba en el medio del río Gualeguaychú. Corre bastante aún, si dejas de remar te lleva rapidamente, pero eso no importó, las ganas me las saqué remando por algo mas de una hora.
Por momentos sufrí de cinetosis, esto producto del movimiento del bote respecto a un río muy turbulento, con muchos remolinos que se encargaban de mover de forma amenazante mi barco.
Hubo vastante adrenalina, el movimiento del agua me causaba cierto temor a darme vuelta. Por suerte que le hice caso a Marcelo, hace unos días atras pensaba salir a remar con una correntada mucho mayor a la de hoy, no se por donde estaría, talvez en alguna isla del caribe....jejeje

viernes, 5 de febrero de 2010

-.HE REGRESADO AL MONTE.-









De regreso al monte.
Uno nunca sabe que hay a la vuelta de la esquina, jamás el hombre podrá adivinar lo que la vida le depara.
Desde chico me crié en el monte, subido a los árboles, en contacto con la naturaleza, siempre buscando la costa de algún charco, si era arroyo mejor, pero esto ya “eran paseos de lujo”, lo mas común era sentarme a fumar mientras tiraba algún anzuelo esperando que una anguila mágica se prendiera, digo mágica pues eran charcos en los cuales no existían peces ya que solo se juntaba en ellos agua de lluvia. Pero el sueño del pibe estaba y para que despertarlo si no hacía mal a nadie y estaba en su hábitat.
Recuerdo que días como el de hoy, llueve mansamente, me ponía un piloto todo “finolis” que tenía y me metía en el monte a fumar un pucho, Particulares sin filtro, los de etiqueta roja, la capucha lo protegía del agua. Ahí me quedaba horas entre el canto de algún ave y el sonido de la lluvia.
El sonido del monte, es algo muy especial, solo el que lo ha vivido lo puede disfrutar a pleno, un bicho de ciudad solo sentirá paz y tranquilidad, el bicho de monte ve y siente otras cosas.
Yo, en mi infancia fui un bicho de monte, luego, por razones de la vida me alejé de este, aunque siempre algún contacto tenía, en la costa de algún arroyo o río.
Hoy, dejando casi los cincuenta y un años, he regresado al monte, pero esta vez desde donde mas me gusta, desde el agua, desembarcando desde mi kayak o recorriéndolo con el, cuando, como hace poco, estaba inundado y pude pasear entre los árboles y los pastizales a puro remo. Esto si que es un lujo total, creo que de todas estas experiencias, esta ha sido la que mas me ha llenado el alma y con la que “mas regresé al monte”.
Mucha gente se pregunta que hace este tipo en ese barquito metido, muchas veces solo, en medio de los arroyos, desembarcando en playitas escondidas, donde no hay minas tomando sol, con sus tremendos esqueletos casi desnudos, con música a pleno… yo les digo que estoy en mi hábitat, estoy haciendo terapia, me estoy curando el alma de lo que me cargó la vida en ese tiempo que me alejé del monte.