sábado, 25 de diciembre de 2010

Remando Antes de Navidad

Este viernes, y luego de unas semanas intensas de trabajo muy exigente que no me habian permitido salir a remar el fin de semana anterior, me fuí a dar una vuelta en Fatiga por el Gualeguaychú, un palista amigo me preguntó, ¿para donde vas? por acá nomas, a tomar unos mates para el lado de los paraísos, le contesté, la idea era la de escapar un rato, la presión laboral habia sido superada y por eso necesitaba un rato para mí, y como ya saben, "mis ratos" son sobre el kayak.
Zarpé desde Papaya y tomé río abajo, me llevé un pedazo de pan dulce que había sobre la mesa en casa y abundante agua, el termo y el mate.
El paseo fue simple, como siempre mirando las costas, su vegetación y sus animales.
Recordé que días atras, en casa de Marcelo, hablando con el y Richie, un amigo Santafecino, hablabamos de la ola que dejan algunos botes, toda ola es energía consumida, por lo que me entró la curiosidad de ver como se comportaba mi bote. Mucha gente me mira feo cuando me ve analizando tanto a mis botes o mi modo de remarlos, pero es que siempre me gusta saber sobre mi rendimiento y el de mis botes, por una simple razón, si voy lento o me canso demasiado es bueno saber porqué, si es el bote, listo, ya se que no puedo pedirle mas y debo resignarme o comprarme otro distinto, pero si soy yo y no el bote, entonces debo mejorar mi técnica para lograr mejores rendimientos, en definitiva, ir mas lejos y un poco más rápido con el mismo esfuerzo. Fue por esto que me coloqué el soporte para la cámara, la vincha, pero con la cámara mirando para atras.
Estuvo bueno el videito, me permitió ver que la ola es muy pequeña, así que creo que navega muy bien.
Bueno, no hay mucho más para agregar a esta canoteada de 24 de diciembre a la tarde.
¡¡¡La pasé lindo!!!





Siempre se encuentra algo nuevo, después de pasar cien veces por este lugar, hoy me encontré este puentecito escondido entre los árboles.



Cuando gurí hubiese dado todo por un lugarcito así en la costa de algún río u arroyo, hoy, gracias al kayak llego a cientos de bellos lugares.





La playa con "El Oreja de Negro"



Antiguamente por este caño salía el agua servida de la ciudad, toda la cloaca sin ningún tipo de tratamiento, hoy contamos con las lagunas sanitarias, aunque creo que están siendo mal manejadas, debo averiguar algunos detalles para rasguñar sobre el tema a quien corresponda.














La tapia se adueñó de una de las playitas a las que concurro en estos paseos cortos.




Huevos de caracol en un junco. Se los ve en el extremo de la pala.










Playita escondida, ideal para sentarse a tomar unos mates y meditar un rato.





Debajo de las hojas de la palmera ha crecido un helecho, lástima que el zoon de mi cámara no me ayuda.


El "Sabalito" el bote de los guarda fauna.



miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Navidad, mi Pesebre


Ya estamos cerca de que llegue la navidad, que tiempo importante, para muchos, sinónimo de reunión familiar, almuerzos y cenas especiales. Para otros, algo más en sus vidas. Para algunos, muchos recuerdos, dolor, ausencias. Y quedamos los otros, a los que la navidad nos hace meditar un poco más profundo, los que hasta llegamos a prescindir de esos banquetes característico, nos refugiamos en nuestra casa, con nuestros seres más queridos, con un plato no muy sofisticado, lo importante no es él, lo que realmente importa es una mesa en la que estén los que quedamos de "esta parte" de la familia, en mí caso somos tres. Hay muchos más, para arriba y para los costados pero para mi con este número me alcanza, luego vendrán más, si es que mi ser superior así lo decide, pero por hoy este número me alcanza.
En el kayak, muchas veces, remando solo por ríos y arroyos, voy pensando en esto, me voy poniendo en contacto con mi Dios, hablando con él, haciendo la diferencia, tratando de darme cuenta que lo que me ha dado es infinito y que con eso me debe sobrar para ser feliz. Lo importante es saber encontrarlo, pero ahí está.
Para los que visiten este blog, mi deseo es que encuentren ese camino, toda guerra, toda lucha tiene implícita una porción de paz y un cartelito indicando cual es el camino para hallarlo. Mi deseo es que sepan leerlo.
¡¡¡Felicidades y mucha paz junto a vuestras familias!!!

domingo, 12 de diciembre de 2010

.-FATIGA-.



Creo que estoy cumpliendo los dos años de haber escuchado la palabra kayak por primera vez, esa primera vez que abrió una nueva puerta en mi vida, si bien siempre me gustó la navegación, nunca había tenido en cuenta al kayak como una opción, posiblemente porque solo y muy esporádicamente veía algún K1 en el Gualeguaychú, botes de travesías jamás, por lo que no llamaban mi atención.
En esa cena con amigos donde escuché "kayak", "tambucho", navegación de paseo, no competencia, fue donde se despertó en mi esta pasión, la mas fuerte que he sentido en muchos años.
Arranqué con lo que pude comprar en ese momento, un Cessna de Weir, excelente bote y me resultó ideal para arreglármelas sin instructor y comenzar a jinetear un kayak. Luego vino el Markopolo que era el bote del que me había enamorado por sus "sensuales formas" y por su imponencia.
Empezaron otras cosas a dar vueltas por mi cabeza y eso eran "los paisajes", ya no me conformaba con dar la vuelta a la hermosa isla Libertad frente a nuestro puerto, quería ir más lejos y a lugares más agrestes, al majestuoso Uruguay y al más pequeño de los arroyos, el más torcido, el más angosto, el más cortado por los gajos de sauces y sarandies tendidos sobre sus aguas.
Con esto empezaron a surgir necesidades que con muchísimo gusto estaba dispuesto a satisfacer. Empecé a necesitar distintas naves, que se adaptaren al paisaje y sus variadas dimensiones. Fue ahí que decidí comprar un kayak corto y liviano para poder meterme en arroyitos escondidos en los montes. Fue entonces que llegué al 430, un kayak de Meridien, muy bien construidos, muy prolijo que me acompañó en varios paseos en los arroyos de mi zona y en una parte del río Gualeguaychú donde es increíblemente angosto y poco profundo. Pero tenía una contra, se complica remarlo en un río ancho, con vientos y olas, y muchas veces para llegar al arroyo debes recorrer algunos kms. por el río. Fue así que mi búsqueda continuó, necesitaba un kayak, liviano y que navegue bien. Empecé a revisar las páginas de los astilleros, a consultar a los que saben, uno de ellos Jorge Chiquito Torres, amigo y muy conocedor del tema, de Santa Fe, y fue el quien me dice tenés tres opciones, el Yacaré, que es un bote de travesía pero por su construcción es muy liviano. Otra opción es el Arrow de Asiak, un bote muy técnico que según dicen provoca mucho placer el remarlo por sus virtudes y por último el Inga que es un bote que diseñó el.
Al Yacaré lo descarté, a pesar de que siempre me gustó, pues ya tengo un travesía, mi Markopolo y me daba no se que comprar otro mas. El Inga no me terminaba de gustar, es un bote muy ágil y veloz, pero bellaco y yo no lo necesitaba para correr ni hacer acrobacias, así que ese también estaba descartado. Por lo que me quedaba el Arrow de Asiak. Ya estaba decidido aunque la única contra era que su constructor, Luis Videla me había comentado que por mi tamaño no podría flexionar las piernas pues la cubierta es muy baja, pero ya lo había aceptado. Preparé la alcancía, la misma que utilizo en cada compra de kayak y comencé a ahorrar. En esos días había escuchado que en la travesía binacional habían sorteado un kayak Weir nuevo, pero no pude ver una sola foto de el, (Una falta de parte de los organizadores no haber mostrado una foto del bote). Un tiempo después aparece en Listakayak la foto del tan mentado bote, con un aditamento que consistía en un lugar para llevar a un perrito, esa fué la primer vez que vi ese bote, y lo más llamativo es que segun decian pesaba algo más de quince kilos, muy interesante y con 530 de eslora y 58 de manga. Al otro día lo llamo a Fernando Peralta que es quien esta a cargo de las ventas de Weir en Rosario y me pasó el precio, estaba en oferta, eso fue un viernes y al lunes siguiente le estaba haciendo el depósito para la seña y a esperar.
En realidad no sabía que había comprado, inclusive la foto que había visto estaba tomada desde atrás y era poco lo que se podía ver de sus formas, no había mas fotos ni comentarios, así que lo único que quedaba era esperar confiando en que el colo no se hubiese olvidado de hacer botes.
Después de varios días, casi al mes mejor dicho, aparecen en la página oficial de Weir las fotos del tan mentado Chapelco, dos cosas no me gustaban, que el colo utilizara el aro del Cessna, me parecía que era muy grande y una foto tomada desde atrás en el cual se veía horrible la zona detrás del cockpit. Pero como no quedaba otra seguí esperando, pensé, si es algo "muy fiero" se lo dejo para que lo venda y sigo pagando un Kranky que fue un bote que siempre me gustó.
Días después aparecen en Facebook las fotos de "El Mora" y el "X" y ahí cambió mi idea del bote, estaban muy buenos y mas aun cuando al consultar a sus dueños me pasaron una muy buena crítica. Días después estuvo listo mi Chapelco y lo fui a buscar a Rosario.
LLegué temprano, aun estaba cerrado pero no importaba pues estaba en el lugar que me ha traido muchas alegrías. Luego de esperar unos veinte minutos llegó Fernando, lo dejé descender del auto y le tomé una foto como para iniciar mi álbum, luego descendí, los saludos y la charla amena comienza mientras quita los candados de la puerta y la abre.
Ingreso y ahí estaba mi nave, ahí esta "FATIGA" mi nuevo bote liviano, mi nuevo chiche.
Luego de que charláramos un largo rato con el y con el querido Adrian que había llegado un rato mas tarde cargamos el bote, la pala y el cubre cockpit y me despedí de estos dos amigos.
Tomo rumbo a la auto pista para cruzar el puente y me encuentro que estaba cortada por un grupo de trabajadores, no tengo ganas de dar mas detalles de este desagradable momento, les cuento simplemente que debí esperar casi seis horas, así que compré algo para comer, un par de gaseosas y me ubiqué entre un grupo de camiones que estában esperando para cruzar.

Ayer lo pude botar y remar por primera vez, antes de ayer lo intente pero se levantó un viento muy intenso y no llegué a zarpar, me quería volcar y no podía acomodarme.
Les cuento que con cierto temor me senté, pensando que era un bote bellaco. Para mi sorpresa me dí cuenta que es mas estable que el Markopolo, muchísimo mas ágil y maniobrable, dobla casi como un 430 con un poco de escora y un toque de pala, pero tiene un metro mas.
Lo remé durante 18 km y mas de cinco horas, desde ya que parando a tomar mates, luego seguir otro tramo y nuevamente detenerme en el mismo lugar a almorzar y tomar varias fotos.
Quedé muy feliz con mi nuevo bote, es ágil, veloz, se desliza bárbaramente bien en los arroyos llenos de curvas, es muy estable, muy liviano para transportarlo en tierra, se lo lleva con una sola mano sin problemas.
Desde ya que es un bote más frágil que mi travesía, pero es lógico, pesa casi catorce kg. menos y eso es porque el laminado es más delgado, pero no importa, lo que yo quería lo obtuve. De todas maneras no es para tenerlo entre algodones, simplemente hay que tratar de no andar chocando piedras y troncos como lo hago con el Markopolo.

Como nombre le puse "FATIGA"

Porque se me ocurrió y nada más.



Local de Weir, calle Baigorria 1025, Rosario.
He tenido la suerte de visitarlo en varias oportunidades, he encontrado muy buenos amigos aquí.



Fernando Peralta llegando al local.


Esperando en la percha del local de Weir mi Chapelco

Y mientras hacia tiempo para que se liberara la ruta me puse a colocarle los calcos con el nombre, ya los tenía en la guantera desde hacía varios días.


Estacionado frente al parque Alem de Rosario.

En el corte de ruta, esperando que se levantara



Una necesidad es la que siento de detenerme en la Abadia en Victoria, se respira mucha paz.





El asiento es igual a todos los botes de Weir, simple pero cómodo y lo que pensé que le quedaría mal era el aro, pero no, al ser mas angosto que el del Cessna, le queda muy bien.


Posee una proa muy afilada lo que le da una pinta de veloz desde que se lo ve, y realmente es muy ágil, con unas pocas paladas está a ocho km/h como nada, aclaremos que soy un palista técnicamente muy precario.
Las musleras son mas anchas y altas que las del Markopolo, están forradas y al colocar las piernas bajo ellas me sentí con absoluto control del bote.




Todo listo para zarpar, la incognita pronto sería develada


Frente al muelle de la ciudad.






Preparando unos mates mientras disfrutaba de mi chiche y de la naturaleza.



Está muy lindo, por lo menos a mi me gusta mucho su forma.


Entré en el arroyo La Capilla y lo recorri hasta donde se cierra, como siempre muy bonito.


Increible como dobla con un poquito de escora y un paleo normal, no pierde velocidad, es tan ágil en el arroyo como un 430, pero mas rápido que este.
Da placer remarlo por estos "rincones" llenos de vida.










La lluvia anunciada para la tarde se adelantó, por suerte llevé esta capa muy poco elegante pero efectiva, jajaja



El chaparrón se intensifica y el viento empieza a golpear




Se vino con todo, solo me molestaba en la cara que era junto con mis manos lo expuesto a la lluvia, así que me puse junto a un árbol, pero sin desembarcar, simplemente para que frenara un poco el viento, luego que este disminuyó un poco retomé la navegación.



Con viento de frente, olas y lluvia iba bárbaro.


También se portó muy bien frente a olas dejadas por una lancha que pasó cerca.




Ha sido un hermoso paseo y me quedé encantado con mi nuevo kayak.

"FATIGA"